Ritmo cercano al promedio del período
Los últimos 7 días promedian 33.6 eventos diarios, un 8.9% más que el promedio de los 30 días analizados.
Describe el catálogo reciente; no es una predicción de futuros sismos.En 30 días se registraron 957 sismos, con un promedio de 30.9 por día. En los últimos siete días el ritmo subió a 33.6, una variación de 8.9 por ciento respecto del período previo.
Los últimos 7 días promedian 33.6 eventos diarios, un 8.9% más que el promedio de los 30 días analizados.
Describe el catálogo reciente; no es una predicción de futuros sismos.El catálogo de 30 días acumuló 957 sismos, con un promedio de 30.9 eventos por día. En los últimos siete días el ritmo fue de 33.6 por día, lo que representa una variación de 8.9 por ciento respecto del promedio del período. La actividad se mantuvo constante a lo largo de los 30 días, sin intervalos prolongados sin registros.
La energía liberada en el período alcanzó 7.8 mil toneladas. El evento de mayor magnitud fue de 5.3, localizado a 162 km al NO de Mejillones, con fecha 2026-09-21. Se registraron 39 sismos de magnitud 4 o superior hasta 150 km de profundidad, y transcurrieron 2.6 días desde el último evento de magnitud 5.
La región con más eventos fue Tarapacá, con 36.4 por ciento del total. Por profundidad, 29.9 por ciento de los sismos fueron superficiales y 70.1 por ciento intermedios. La profundidad media fue de 25.0 km en la costa y de 250.5 km en la cordillera, lo que muestra una distribución desigual en el catálogo.
Cuántos eventos se registran y cómo se distribuye su tamaño.
Sismos registrados cada día. La línea punteada es el promedio del período (30.9 al día).
Los últimos 7 días promedian 33.6 sismos diarios, un 8.9% más que el período completo: cerca del promedio del período. Que un día aparezcan más sismos no significa que la tierra se mueva más: también depende de cuántos alcanzó a registrar y revisar la red.
En 30 días.
El 58.0% fueron menores de M3: existen, quedan registrados, y prácticamente nadie los siente. La escala de magnitud es logarítmica, así que los pocos eventos grandes de la derecha pesan mucho más de lo que sugiere su altura en este gráfico.
La profundidad ayuda a entender por qué sismos similares se sienten distinto.
Cada burbuja es una franja de territorio, de la costa (izquierda) a la cordillera (derecha). La altura marca a qué profundidad ocurren los sismos ahí; el tamaño, cuántos hubo.
No es casualidad ni un efecto del gráfico: es la placa de Nazca hundiéndose bajo Sudamérica. Cerca de la costa los sismos ocurren a unos 25 km de profundidad y hacia el interior llegan a 250 km. Por eso un sismo fuerte en la cordillera casi no se siente, y uno moderado frente al mar sí.
La profundidad decide más que la magnitud si un sismo se siente o no.
Solo el 29.9% fue superficial (menos de 70 km). Un M5 a 200 km de hondura puede pasar inadvertido, mientras que un M3,5 a 10 km despierta a un pueblo entero.
Dónde se concentran los registros y si existe un patrón según la hora.
Regiones con más sismos registrados en 30 días.
Tarapacá concentra el 36.4% de los eventos del período. El norte grande aparece siempre arriba porque ahí la placa de Nazca entra con mayor inclinación y la zona de contacto es más activa.
Sismos según la hora en que ocurrieron, en horario de Chile.
No: el reparto es parejo a lo largo del día. La sensación de que tiembla más de noche viene de que a esa hora estamos quietos y en silencio, así que percibimos movimientos que de día pasarían desapercibidos.
Todo lo que aparece en esta página sale del catálogo del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, sobre los últimos 30 días (957 sismos). La energía se calcula con la relación de Gutenberg-Richter, que convierte magnitud en joules y permite comparar de verdad: un sismo de magnitud 5 libera unas 32 veces más energía que uno de magnitud 4, no un poco más.
Las cifras se actualizan solas cada hora, y el listado de sismos se refresca en el momento en que el Centro Sismológico publica un evento nuevo.